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Mónaco, 1993. Fue la última vez que un brasileño, ni más ni menos que Ayrton Senna, dominaba la clasificación del Mundial de Fórmula 1.
Desde entonces han pasado por el gran circo Barrichello, Bernoldi, Da Matta, Diniz, Marques, Fittipaldi y Piquet hijos, Moreno, Pizzonia y Zonta, con desigual fortuna, pero ninguno fue capaz de liderar nunca una clasificación del Mundial una sola vez. Hasta que este domingo Felipe Massa lo logró 15 años después.
“Ha sido fantástico. No me lo esperaba. A veces hace falta un poco de suerte y hoy la fortuna me ha sonreído. Pero aún no he ganado nada, sólo algunas carreras y está bien ser líder, pero mi sueño es ganar el Mundial”, afirmó Felipe, que ha cambiado mucho, dicen los brasileños que le rodean, desde que se casó en invierno con Rafaela. Ahora está más centrado, menos conformista con pequeñas victorias y menos obsesionado con pequeños errores, tiene un objetivo único: ganar el título. No es un superclase como Raikkonen o Alonso, pero a veces los títulos los ganan los más regulares y por ahora él lleva más victorias que nadie, tres.
Massa no fue capaz de sujetar a Raikkonen desde la salida, ni aguantar su ritmo, pero le vino a ver la fortuna en forma de avería inédita en el Ferrari. El escape derecho del monoplaza de Kimi se soltó del resto del cuerpo del colector o bien fundido por el intenso calor que soporta o bien por un defecto de fábrica, y desde la vuelta 30 empezó a bailar al viento con evidente peligro. Kimi tuvo que aflojar dos segundos por vuelta y Massa le dio alcance en el giro 34 para lanzarse a por una victoria también merecida.
Raikkonen sufrió de lo lindo con ese peligro en la carrocería casi media carrera hasta que en la vuelta 61 salió volando en una curva. “Si dura dos vueltas más la carrera no termino”, confesó el finlandés que aguantó la segunda plaza sin muchos apuros, lo que habla de la superioridad insultante de Ferrari. La sufrieron todos, los McLaren, muy retrasados, Toyota, BMW, Red Bull y por supuesto Renault, con el octavo puesto final de Fernando Alonso.